
Esta planta se cultiva
primordialmente para utilizar el mesocarpio de
sus frutos maduros, secos y descascarados como esponja
fibrosa para higiene corporal o bien usos artísticos
y artesanales.

Cuando los frutos
son pequeños y aún verdes se pueden consumir hervidos, pero su sabor no
es particularmente de mi agrado.
Es
anual, trepadora, muy rústica, sensible al frío, tiene
flores masculinas en racimos y femeninas solitarias ambas
de color amarillo. El fruto de forma cilíndrica o
claviforme puede llegar a medir hasta 40 cm. de largo y
contiene en su interior abundante cantidad de
semillas
negras y achatadas.
Requerimientos
para su cultivo: Sembrar
las semillas al comienzo de primavera; tres o cuatro por
hoyo a unos 3 cm. de profundidad y dejando más de 2 metros entre
planta y planta.
Necesita
un lugar a pleno sol y un apoyo por donde trepar, lo que hace sin
dificultad. Conviene que las plantas pueda expandir sus guías a cierta
altura del suelo para que los frutos cuelguen libremente, (como los
racimos en una parra), de esta manera se obtienen más grandes y sanos.
La cosecha se hace en verano y otoño.
Requiere
un riego moderado, siendo muy sensible al exceso de
humedad ambiente pues propicia el desarrollo de hongos sobre los
frutos. No tiene mayores exigencias respecto al suelo
Los
frutos recién deben cosecharse, cuando se hayan secado en
la misma planta. Cortarlos con
tijera de podar por su pecíolo. Si se colectan aún
verdes, no terminan de secarse y se pudren, o es muy
dificultoso el descascarado y difícilmente salen todas
las semillas.
Los
frutos pelados y sin semillas, o sea "las esponjas", si se
desea
pueden blanquearse mediante inmersión en
solución acuosa de hipoclorito de sodio, durante unos
minutos u horas según la concentración del hipoclorito;
posteriormente enjuagarlos abundantemente y colgarlos en
una soga para que sequen. Aceptan muy bien el teñido con
anilinas.
Mesocarpio
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